¡Bienvenidos!

En este blog encontraréis desde sonetos hasta recetas. No esperéis encontrar una lógica en el orden de publicación de las entradas, porque no existe: este espacio está pensado para mantener la cordura entre hora de estudio y hora de estudio. Procuraré mantener las categorías bien definidas, por si venís buscando algo en concreto; no puedo prometer nada más.

Espero que el vistazo se os haga agradable.

Inés.

lunes, 20 de febrero de 2012

Carne picada

Hoy, una receta que hará que engordes el doble de lo que comas, pero que está riquísima. Primero os contaré la historia que me llevó a prepararla.

Estaba yo un día, cuando vivía en Valladolor, mirando las existencias de mi congelador para decidir qué comería al día siguiente. Y encontré cuarto de kilo de carne picada, por lo que dije "De lujo, macarrones con carne picada y tomate".

Dejé la carne descongelándose y me fui a dormir. Cuál no sería mi sorpresa cuando, tras llegar de la universidad al día siguiente, me encuentro con que no tengo macarrones, y tengo más hambre que un tonto.

Total, que pensé "De perdidos, al río". Rebusqué en la nevera, y aquí tenemos el resultado, rico, rico, rico.

Necesitaremos (da para dos personas, pero merece la pena tenerlo hecho):
- 250g de carne picada, en mi caso, mixta
- 1 brick pequeño de tomate frito (creo que son 200ml)
- Media cebolla grandecita
- Cayena en polvo
- Pimienta molida
- Pimentón
- 2 huevos
- Aceite
- Sal
- Orégano
- Ajo en polvo, o ajo muy picadito.

Primero, picamos la cebolla en cuadraditos pequeños. Ponemos una sartén con aceite a fuego medio y les echamos ahí, vigilando que no se quemen y moviéndolo de cuando en cuando. Añadimos también bastante sal y el ajo en polvo.
Cuando veamos que la cebolla está transparente, añadimos la carne picada, dejándola lo más desmigada posible, algo de cayena (sin pasarse!!) y la pimienta y revolvemos como una bruja en el perol.
Una vez la carne deje de estar rosita, echamos una cucharadita de pimentón, y el orégano. Y seguimos revolviendo de vez en cuando, para que se mezcle todo bien.
Cuando todo tenga un color rojizo uniforme, echamos el brick de tomate. Quedará líquido, pero no pasa nada. Esperaremos unos 5 minutos, aunque puedes esperar más, para que el tomate evapore algo el agua que tiene, queda más denso y más rico.
Para finalizar, añadimos los dos huevos y removemos, para que se mezclen con la carne y el tomate. Una vez el huevo esté blanco estará hecho, y, aunque la pinta del plato sea auténticamente asquerosa, podemos retirarlo del fuego, servirlo en un plato y comerlo con muchísimo pan. También admite patata asada, que está muy rico así.

Espero que os guste, aunque es ultra calórico. Yo desde que vivo de nuevo con mis padres lo echo de menos :)



domingo, 19 de febrero de 2012

Una de informáticos

Navegando por ahí, de un blog a otro como se suele hacer, he encontrado esta genial tira cómica (aquí) que me ha recordado a determinadas personitas que, el año pasado, acudieron a mí por problemas con el manejo del office.
Es un poco desesperante cuando no entiendes las explicaciones sobre el funcionamiento de un programa, lo sé, pero también es desesperante tener que explicar desde lo más básico, cosas que alguien que utiliza más o menos a diario un ordenador se supone que sabe. No es por quejarme, ¿eh? sólo es algo en tono humorístico. Sin ofensas :)

sábado, 18 de febrero de 2012

Políticamente incorrecta

Hoy me ha dado por reflexionar sobre la igualdad de género. La igualdad de género en el lenguaje, vaya, aquello de "miembros y miembras".

El año pasado, tuve una profesora de Comunicación Lingüística que dijo al principio de curso algo que me llamó la atención: "Jamás escribáis vosotr@s, ni ell@s, ni nada. Yo no me siento incluida en un símbolo como ese. Incluso yo os diría que está mal puesto vosotros y vosotras: el plural masculino engloba ambos sexos, y la economía en el lenguaje es algo fundamental".

Esta disertación se me quedó grabada en la memoria totalmente. Primero, por la reacción que causó entre mis compañeras (los compañeros chicos no reaccionaron mucho, jejeje), casi horrorizadas por lo que la profe había soltado. Y segundo, porque, aunque sea algo políticamente incorrecto, la mujer tenía más razón que una santa.

Hay quien dice que la igualdad comienza en el lenguaje. Por eso hay tanto eufemismo, por eso hay temas tabú. Yo creo que la igualdad comienza en los actos, no en tener que soltar dos palabras cuando una sola expresa la globalidad del todo, ni en la discriminación positiva que lleva a la obligación de tener que contratar en una empresa la mitad de los empleados hombres, y la otra mitad, mujeres. Que tus logros les determine tu capacidad, no tu sexo.

¿Opináis lo mismo? ¿o acabo de ganarme un montón de "enemig@s"?

viernes, 17 de febrero de 2012

Mokume gane

Cuando estaba en plena época de búsqueda ansiosa de información sobre la arcilla polimérica y cosas que se podían hacer con ella, leí en alguna parte algo así como "Hecho con la técnica Mokume Gane".

No sé si es que yo soy un tanto inútil en lo que a búsqueda de información se refiere, pero sólo encontré vídeos en inglés sobre cómo aplicar esta técnica con el fimo. La cosa es que en uno de mis descansos del estudio, me dio por probar, aunque sin pan de oro (mi economía de estudiante no está tan boyante).

¡¡¡ES UNA AUTÉNTICA PASADA!!! Resulta que es algo fácil, muy fácil de hacer, aunque laborioso... y deja unos resultados absolutamente espectaculares.

Os dejo fotos de las cuentas que salieron con la primera prueba, que están camino de convertirse en un collar sencillo pero precioso (y pendientitos a juego, claro). Era un trocito muy pequeño, espero que se aprecie bien, porque la cámara y yo no acabamos de congeniar.



Ya he descubierto cómo mejorar un poco con esta técnica, pero para ser la primera prueba es una pasada. Estoy encantada, no tardaré en enseñaros más alhajas hechas así.
¿Os gustan? 

jueves, 16 de febrero de 2012

Judías verdes

Bueno, vuelvo a poner otra recetilla para esa gente sin maña que se pasa la vida malcomiendo. Es fácil, barata, nutritiva, y puede ayudar a salir de la monotonía de la pasta, pizza y arroz.

Necesitaremos:
- 1 bote/lata de judías verdes ya cocidas
- 1 diente de ajo
- Pimentón
- Jamón, bacon o similar (es opcional... pero queda mucho más rico) picado en tiritas o en dados.
- Aceite
- Vinagre
- Sal... aunque no siempre

Lo primero es abrir el bote de judías, escurrirlas bien y probar una para saber si tendremos que añadir sal. Si está sosa, ala con ello, pero con cuidado de no pasarse.

Cortamos el diente de ajo en rodajitas y ponemos una sartén con aceite (poco aceite) a fuego medio-alto, y añadimos el ajo y el jamón. Cuando veamos que el ajo toma un color tostado, añadimos un poquito de pimentón y lo damos unas vueltas, hasta que acabe en vez de rojo, de un color teja-oscuro.

Tras esto, añadimos vinagre. Ojo, que soltará un vapor bastante acre, y es desagradable respirarlo.

Cuando por fin deje de salir vapor, añadimos las judías escurridas, bajamos el fuego y lo damos unas cuantas vueltas.

Y ya está. No son las judías que te pone tu madre en casa, pero no saben mal.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Juego chorrada

Bueno, pues aquí os dejo la joyita que he encontrado el otro día echando una ojeada a FinoFilipino.

El fundamento del juego no es más simple porque no se puede: tienes que correr con el personaje. Fácil, ¿eh?

Pues nada, animaos y probad, que es super gracioso.

Sólo tenéis que pinchar aquí.

Sólo os digo que mi récord es el que veis a continuación... al menos, hasta ahora.

martes, 14 de febrero de 2012

San Valentín

Bueeno, pues nada. Tras aguantar un par de horas de "Feliz día de los enamorados", os pongo esta entradita.
Que conste que personalmente opino que es precioso que exista un día para tener un detalle con tu pareja, o con la persona que quieres. Lo que me levanta ampollas es el carácter comercial de hoy, y que no todos los días sean San Valentín.

Ahí queda. Os iba a poner unas fotos de unos broches de fimo con forma de corazón y unos pendientes a juego, pero por alguna extraña razón no me deja pasar las fotos del móvil al pc... así que os pongo un vídeo.


¡Pasadlo bien!

lunes, 13 de febrero de 2012

Corazones en la Atlántida

Hoy toca hablar de un libro, Corazones en la Atlántida, de Stephen King.
En contra de a lo que me tiene acostumbrada este autor, no es una novela de terror. Bueno, tiene alguna parte que da miedo, pero no es el miedo común, ni siquiera le dará miedo a todo el mundo.

Te cuenta una serie de historias, relacionadas en cierto modo. La más larga es la de un niño pelirrojo, Bobby, que conoce a un viejo, Ted, que está como una regadera. Es una mezcla de historia de extraterrestres, de mundos paralelos, y de la observación de la locura en alguien cercano.

La segunda, la que verdaderamente me gustó, es la que da nombre al libro. Es la que a mí me dio miedo. Trata de un estudiante universitario de los años sesenta, que, junto al resto de estudiantes de su residencia, se vuelve un adicto sin remedio a los corazones. Al juego.

Claro, pensándolo, es lógico que ésta sea la historia que más me llega. Al fin y al cabo, también soy estudiante, y sé lo que es estar tan enganchada a algo que se te olvida el deber de estudiar. Me ha pasado desde siempre, primero, con la Gameboy, luego, con los abalorios, y, por último, con el internet. También puede ser que siempre busque actividades alternativas al estudio, por lo mucho que me aburre :)

No me diréis que no queda mucho más bonito, más romántico, perder un curso por un juego de cartas que por el mero hecho de pasarte las horas de blog en blog y de Ascodevida a Cuantarazon.

En fin... el libro está bien. Yo lo recomiendo, aunque con ligeras reservas, puesto que te deja un sabor de boca  agridulce. No es un libro de Stephen King al uso, quizá por eso lo recomendaría, porque es variar dentro de lo mismo.

¿Y a vosotros? ¿Os gusta la literatura de best-seller de SK?

domingo, 12 de febrero de 2012

Truquis

¡Buenos días!

Hoy me he levantado terriblemente vaga. Por eso la entrada que os pongo va a ser corta, aunque espero que útil. Son dos truquitos que he ido sacando de mi familia, porque yo con una sartén cerca tengo mucho peligro. Empecemos.

Primera pregunta: ¿Cómo hago para no tener que huir del aceite saltarín cuando estoy friendo, por ejemplo, un huevo?

Fácil, sencillo, y para toda la familia: echando un pellizquito de harina en el aceite dejará de saltar. Lo siento por los celíacos, pero no sé si funciona con harina de arroz o de maíz.

Segunda pregunta: ¿Cómo narices evito que el arroz blanco se me quede pegado al fondo de la cazuela?

Hay dos respuestas posibles, una, echando mucho más agua de la necesaria, y dos, que es la elaborada (y la que uso yo, porque si no el arroz no me gusta cómo queda)... friéndole un poquito antes de añadir el agua. No lo evitas del todo, pero sí bastante.

Y hasta aquí los consejos para novatos de hoy :)

sábado, 11 de febrero de 2012

El pez

En su forma de ser estaba el luchar contra la corriente. Siempre. Costara lo que costase, cayera quien cayese, durase el suplicio lo que durase.
Odiaba el sabor de aquel agua salada que tan amargo le resultaba. Por eso seguía nadando. Cada centímetro avanzado era un golpe, un escupitajo, un insulto, una victoria contra el líquido elemento.
Hasta que pasó lo que pasó.
Aquel día, mientras nadaba, dio con un chorro de agua que no se parecía a aquello que odiaba, a aquello de lo que trataba de escapar. No sabía igual, no olía igual. Ni siquiera le provocaba esa ira, esa frustración.
Era el agua más dulce que había probado. No dulce sin sal, no dulce insípido. Dulce, azucarada.
Se dejó envolver por él. Se sumergió, dichoso, en él. Y se dejó llevar por la corriente, dichoso y feliz por haber encontrado aquella corriente extraña en medio de un mar del norte.