En su forma de ser estaba el luchar contra la corriente. Siempre. Costara lo que costase, cayera quien cayese, durase el suplicio lo que durase.
Odiaba el sabor de aquel agua salada que tan amargo le resultaba. Por eso seguía nadando. Cada centímetro avanzado era un golpe, un escupitajo, un insulto, una victoria contra el líquido elemento.
Hasta que pasó lo que pasó.
Aquel día, mientras nadaba, dio con un chorro de agua que no se parecía a aquello que odiaba, a aquello de lo que trataba de escapar. No sabía igual, no olía igual. Ni siquiera le provocaba esa ira, esa frustración.
Era el agua más dulce que había probado. No dulce sin sal, no dulce insípido. Dulce, azucarada.
Se dejó envolver por él. Se sumergió, dichoso, en él. Y se dejó llevar por la corriente, dichoso y feliz por haber encontrado aquella corriente extraña en medio de un mar del norte.
¡Bienvenidos!
En este blog encontraréis desde sonetos hasta recetas. No esperéis encontrar una lógica en el orden de publicación de las entradas, porque no existe: este espacio está pensado para mantener la cordura entre hora de estudio y hora de estudio. Procuraré mantener las categorías bien definidas, por si venís buscando algo en concreto; no puedo prometer nada más.
Espero que el vistazo se os haga agradable.
Inés.
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sábado, 11 de febrero de 2012
jueves, 2 de febrero de 2012
#100Factsaboutme
Recuerdo que el año pasado hice la chorradina de dedicar una tarde a poner por twitter 100 cosas sobre mí. Pues bien, como desde entonces habré puesto 1000 tweets fácilmente, y por variar debería poner algo de textos, para que me conozcáis mejor, ahí va la lista de este año:
1. Soy polivalente: de todo sé y para nada valgo.
2. Me gusta muchísimo oír música. Pero música de verdad, el reggetón (se escribe así?) no cuenta.
3. Durante mi vida, he intentado aprender a tocar aproximadamente 8 instrumentos.
4. No sé tocar bien ningún instrumento.
5. En mi cuarto del pueblo tengo más de 15 instrumentos musicales.
6. Perder el tiempo es una de mis actividades inconscientes favoritas.
7. Arrepentirme de perder el tiempo es otra.
8. Fumo. Mucho. Desde hace mucho.
9. Soy una persona adicta.
10. Mi primera adicción fue la lectura.
11. La segunda, la Game Boy.
12. He llegado a pasarme más de 14 horas seguidas jugando al Digimon en la ps2.
13. Se me pegan todos los acentos del mundo. Imaginaos, voy con un gallego todos los días y uno de mis mejores amigos es andaluz.
14. No soy supersticiosa.
15. Tengo miedo a la velocidad siempre que no la controle yo.
16. Tengo miedo a las alturas, pero poco.
17. Tengo miedo a los ascensores.
18. El mejor libro que me he leído es el Señor de las Moscas, de Golding.
19. La mejor película, El Club de la Lucha.
20. La mejor serie... Death Note.
21. Esos son los años que tengo, aunque mi mente me repita que tengo 19.
22. Siempre me echan unos cuantos años menos de los que tengo.
23. Soy la mujer de las ojeras perennes.
24. Me es muy fácil hacer amigos y muy difícil conservarlos.
25. Me molesta mucho la gente indecisa.
26. Me molesta mucho más la impuntualidad.
27. Procuro ser siempre puntual.
28. Soy poco tolerante con los errores ortográficos.
29. Sé inglés
30. Sé entender algo de francés.
31. Soy de capricho fácil.
32. No creo en el amor eterno.
33. No creo en la iglesia.
34. Me encanta maquillarme, pero como se me da fatal lo hago poco.
35. Soy un desorden terrible.
36. Tengo fama de perder cosas con facilidad, y no es así.
37. Tengo una memoria selectivísima. Me acuerdo de chorradas y paso de lo importante.
38....Por tanto, no sé estudiar de memoria.
39. Empecé una ingeniería y tuve que dejarla antes de volverme un deshecho humano.
40. Éste es mi cuarto curso como universitaria, el segundo en la Usal.
41. Tiendo a fiarme demasiado de la gente.
42. Mis enfados suelen ser efímeros, salvo contadas excepciones.
43. Me toca mucho la moral el egoísmo.
44. Es MUY difícil discutir conmigo. Es algo que evito.
45. No soy buena oradora, pero me paso el día parlando.
46. Me hace gracia la gente que es más bajita que yo. Supongo que porque hay poca.
47. La comida, cuantas más calorías tiene, más me gusta.
48. No tengo carnet.
49. No soy capaz de convencer a mi familia para sacarme el carnet, porque llevaría a discusión.
50. Me muerdo las uñas si las veo largas. Si no, no.
51. Me gusta la filosofía.
52. Odio la historia
53. Odio la geografía.
54. No se me da mal del todo saber cómo se aplican las leyes educativas.
55. Me encanta la bisutería, pero casi no uso.
56. Me encantan los ordenadores y las chorradas tecnológicas.
57. Quiero una cámara de fotos buena. Algún año me la compraré.
58. No soporto las constantes declaraciones de amor de la gente con pareja por las redes sociales.
59. Internet es un vicio más.
60. He jugado a muuuuchos juegos en red.
61.... el mejor de los cuales ha sido, sin duda, el KingsAge.
62. Tiendo a exagerar mis emociones.
63. Soy quejica.
64. Puedo abstraerme del mundo exterior si tengo Slipknot o Koma en los auriculares.
65. Me encantatriza escribir, pero no destaco en ello.
66. Tengo una relación graciosa de amor fraterno-odio (también fraterno) con mi hermano pequeño.
67. Tengo mogollón de primos, a los que quiero mucho en su mayoría.
68. Mi cuarto-caos es mi territorio. Me molesta horrores que le invadan sin permiso.
70. Super Mario no me cae bien.
71. Prefiero Sonic.
72. Conduzco una Derbi Variant Start de la que se cayó mi madre estando embarazada de mí.
73. Nunca me he roto nada ni me han dado puntos.
74. Soy MUY torpe.
75... por tanto, evito el ejercicio.
76. Dibujar es otra de mis pasiones. Tampoco se me da muy bien.
77. El cochinillo cuando está bien asado es un placer de dioses insuperable.
78. En su defecto, me valen berenjenas rellenas de carne.
79. He tenido el pelo de... mínimo 4 colores distintos.
80... y éste peligra si tengo unas tijeras en la mano.
81. Siempre me ilusiono con facilidad, y me acabo dando el porrazo.
82. Admiro a la gente perseverante, yo me harto rápido.
83. Me encanta el rojo. Y el negro. Y el morado.
84. El humor absurdo es lo mío.
85. Necesito muuuucho espacio, real y metafórico, a pesar de ser tan pequeñaja.
86. Me gusta enseñar. En plan docente, vamos.
87. Lloro con facilidad... a veces.
88. Me toca la moral cuando no se me dicen las cosas.
89. El suelo que más he besado ha sido el Vallisoletano. Seguro.
90. Tengo el escritorio lleno de iconos personalizados para mis carpetas.
91. Me gusta salir por sitios medianamente nuevos para mí. Olmedo, por ejemplo.
92. Las verbenas me aburren soberanamente.
93. El fin de semana ideal es dentro de una casa con la gente con la que más me entretengo.
94. Supe binario en una época de mi vida.
95. Me encanta viajar en grupos pequeños, o a mi bola.
96. Me arrepiento de muchas cosas...
97... pero de todo he aprendido algo.
98. Me he saltado el 69.
99. Me gusta la electrónica básica.
100. Como veis, soy un caos.
1. Soy polivalente: de todo sé y para nada valgo.
2. Me gusta muchísimo oír música. Pero música de verdad, el reggetón (se escribe así?) no cuenta.
3. Durante mi vida, he intentado aprender a tocar aproximadamente 8 instrumentos.
4. No sé tocar bien ningún instrumento.
5. En mi cuarto del pueblo tengo más de 15 instrumentos musicales.
6. Perder el tiempo es una de mis actividades inconscientes favoritas.
7. Arrepentirme de perder el tiempo es otra.
8. Fumo. Mucho. Desde hace mucho.
9. Soy una persona adicta.
10. Mi primera adicción fue la lectura.
11. La segunda, la Game Boy.
12. He llegado a pasarme más de 14 horas seguidas jugando al Digimon en la ps2.
13. Se me pegan todos los acentos del mundo. Imaginaos, voy con un gallego todos los días y uno de mis mejores amigos es andaluz.
14. No soy supersticiosa.
15. Tengo miedo a la velocidad siempre que no la controle yo.
16. Tengo miedo a las alturas, pero poco.
17. Tengo miedo a los ascensores.
18. El mejor libro que me he leído es el Señor de las Moscas, de Golding.
19. La mejor película, El Club de la Lucha.
20. La mejor serie... Death Note.
21. Esos son los años que tengo, aunque mi mente me repita que tengo 19.
22. Siempre me echan unos cuantos años menos de los que tengo.
23. Soy la mujer de las ojeras perennes.
24. Me es muy fácil hacer amigos y muy difícil conservarlos.
25. Me molesta mucho la gente indecisa.
26. Me molesta mucho más la impuntualidad.
27. Procuro ser siempre puntual.
28. Soy poco tolerante con los errores ortográficos.
29. Sé inglés
30. Sé entender algo de francés.
31. Soy de capricho fácil.
32. No creo en el amor eterno.
33. No creo en la iglesia.
34. Me encanta maquillarme, pero como se me da fatal lo hago poco.
35. Soy un desorden terrible.
36. Tengo fama de perder cosas con facilidad, y no es así.
37. Tengo una memoria selectivísima. Me acuerdo de chorradas y paso de lo importante.
38....Por tanto, no sé estudiar de memoria.
39. Empecé una ingeniería y tuve que dejarla antes de volverme un deshecho humano.
40. Éste es mi cuarto curso como universitaria, el segundo en la Usal.
41. Tiendo a fiarme demasiado de la gente.
42. Mis enfados suelen ser efímeros, salvo contadas excepciones.
43. Me toca mucho la moral el egoísmo.
44. Es MUY difícil discutir conmigo. Es algo que evito.
45. No soy buena oradora, pero me paso el día parlando.
46. Me hace gracia la gente que es más bajita que yo. Supongo que porque hay poca.
47. La comida, cuantas más calorías tiene, más me gusta.
48. No tengo carnet.
49. No soy capaz de convencer a mi familia para sacarme el carnet, porque llevaría a discusión.
50. Me muerdo las uñas si las veo largas. Si no, no.
51. Me gusta la filosofía.
52. Odio la historia
53. Odio la geografía.
54. No se me da mal del todo saber cómo se aplican las leyes educativas.
55. Me encanta la bisutería, pero casi no uso.
56. Me encantan los ordenadores y las chorradas tecnológicas.
57. Quiero una cámara de fotos buena. Algún año me la compraré.
58. No soporto las constantes declaraciones de amor de la gente con pareja por las redes sociales.
59. Internet es un vicio más.
60. He jugado a muuuuchos juegos en red.
61.... el mejor de los cuales ha sido, sin duda, el KingsAge.
62. Tiendo a exagerar mis emociones.
63. Soy quejica.
64. Puedo abstraerme del mundo exterior si tengo Slipknot o Koma en los auriculares.
65. Me encantatriza escribir, pero no destaco en ello.
66. Tengo una relación graciosa de amor fraterno-odio (también fraterno) con mi hermano pequeño.
67. Tengo mogollón de primos, a los que quiero mucho en su mayoría.
68. Mi cuarto-caos es mi territorio. Me molesta horrores que le invadan sin permiso.
70. Super Mario no me cae bien.
71. Prefiero Sonic.
72. Conduzco una Derbi Variant Start de la que se cayó mi madre estando embarazada de mí.
73. Nunca me he roto nada ni me han dado puntos.
74. Soy MUY torpe.
75... por tanto, evito el ejercicio.
76. Dibujar es otra de mis pasiones. Tampoco se me da muy bien.
77. El cochinillo cuando está bien asado es un placer de dioses insuperable.
78. En su defecto, me valen berenjenas rellenas de carne.
79. He tenido el pelo de... mínimo 4 colores distintos.
80... y éste peligra si tengo unas tijeras en la mano.
81. Siempre me ilusiono con facilidad, y me acabo dando el porrazo.
82. Admiro a la gente perseverante, yo me harto rápido.
83. Me encanta el rojo. Y el negro. Y el morado.
84. El humor absurdo es lo mío.
85. Necesito muuuucho espacio, real y metafórico, a pesar de ser tan pequeñaja.
86. Me gusta enseñar. En plan docente, vamos.
87. Lloro con facilidad... a veces.
88. Me toca la moral cuando no se me dicen las cosas.
89. El suelo que más he besado ha sido el Vallisoletano. Seguro.
90. Tengo el escritorio lleno de iconos personalizados para mis carpetas.
91. Me gusta salir por sitios medianamente nuevos para mí. Olmedo, por ejemplo.
92. Las verbenas me aburren soberanamente.
93. El fin de semana ideal es dentro de una casa con la gente con la que más me entretengo.
94. Supe binario en una época de mi vida.
95. Me encanta viajar en grupos pequeños, o a mi bola.
96. Me arrepiento de muchas cosas...
97... pero de todo he aprendido algo.
98. Me he saltado el 69.
99. Me gusta la electrónica básica.
100. Como veis, soy un caos.
Y esto va de...
Mis textos,
prosa
jueves, 19 de enero de 2012
El estudiante
Se levantó de la silla, asqueado. Llevaba tres santas semanas con la cabeza metida entre montañas de apuntes, rodeado por una densa y persistente niebla, hecha del humo del tabaco. Exámenes de enero, exámenes finales, exámenes, exámenes; invento del demonio para conseguir sacar de las casillas a cualquiera.
Y esto va de...
Mis textos,
prosa
viernes, 11 de noviembre de 2011
Recuperando prosa que creí perdida...
Escrito el 25 de Mayo de 2010, en una mala época.
¿Nunca os ha pasado? Te pasas una noche entera durmiendo, y luego no puedes abrir los ojos. Vas como un zombi por la vida, sin ver lo que tienes delante de ti, sólo tinieblas, sombras, y formas tenues. Y de repente, se te ocurre hacer un esfuerzo, y tiras de tus párpados para que se abran: la luz te hace daño, te ciega, y el mero hecho de despegar las cortinas que todo te lo están velando es terriblemente doloroso.
Pero... ¡qué placer poder moverte sabiendo a lo que te atienes! ¡Qué dicha al distinguir los colores!
Lo malo es que a veces, las menos, por fortuna, al abrir los ojos te das cuenta de que todo es más negro de lo que parecía.
¿Nunca os ha pasado? Te pasas una noche entera durmiendo, y luego no puedes abrir los ojos. Vas como un zombi por la vida, sin ver lo que tienes delante de ti, sólo tinieblas, sombras, y formas tenues. Y de repente, se te ocurre hacer un esfuerzo, y tiras de tus párpados para que se abran: la luz te hace daño, te ciega, y el mero hecho de despegar las cortinas que todo te lo están velando es terriblemente doloroso.
Pero... ¡qué placer poder moverte sabiendo a lo que te atienes! ¡Qué dicha al distinguir los colores!
Lo malo es que a veces, las menos, por fortuna, al abrir los ojos te das cuenta de que todo es más negro de lo que parecía.
Y esto va de...
Mis textos,
prosa
miércoles, 22 de junio de 2011
Historia de una guitarra
Llevo meses arrinconada en una esquina del cuarto, cogiendo polvo. La verdad es que no tengo mucho que hacer... por eso me paso el día recordando.
Y esto va de...
Mis textos,
prosa
lunes, 2 de mayo de 2011
Desgana
Tengo los ojos pegados de sueño, y parte de la cara hinchada. Es lo malo de fumar todo lo que fumo, que la circulación se acaba resintiendo.
Nos ha tocado salir a las ocho y cuarto de casa, mi madre tiene que trabajar y yo tengo que volver al médico, ese ser que se cree que sabe mucho, y no tiene ni zorra idea de qué pasa en mi sistema inmunitario. La misma idea que tiene él, la tengo yo: ninguna.
Hemos subido al coche, siguiendo un rastro de gotitas de gasoil que algún averiado ha ido dejando por la carretera. En la radio dicen que un pequeño comando estadounidense ha atacado la vivienda de Bin Laden, matándole. La niebla, conforme los kilómetros son devorados por el "cuatrocientoseis", se va cerrando mientras nos absorbe.
No sé porqué, pero me he horrorizado al escucharlo. Sé que era un terrorista, que era el causante de las muertes de miles de personas. Pero... ¿y el derecho a un juicio? Hubiera acabado muerto de todas formas, silla eléctrica, inyección o gaseado, pero aún así... estos americanos tienen una mentalidad un tanto maquiavélica, ¿el fin justifica los medios? ¿es lícito hacer así las cosas? y el honor y toda esa mierda... ¿para quién?
Ni un rayo de luz se cuela entre la espesa capa de niebla que cubre la carretera. Adaja parte acá es un algodón, un algodón que me desorienta, no sé ni por qué curva de la carretera (esa carretera que llevo 20 años recorriendo casi a diario) me llego. Quizá me desorienta del mismo modo que la noticia del asesinato del terrorista más buscado del mundo.
No sé,... todo esto me quita las ganas. La niebla absorbe todo, la luz, el eco, y mis ganas de moverme. Todo lo que tengo que hacer hoy da vueltas en mi cabeza, mientras seguimos carretera alante.
Hoy NO va a ser un día productivo.
Nos ha tocado salir a las ocho y cuarto de casa, mi madre tiene que trabajar y yo tengo que volver al médico, ese ser que se cree que sabe mucho, y no tiene ni zorra idea de qué pasa en mi sistema inmunitario. La misma idea que tiene él, la tengo yo: ninguna.
Hemos subido al coche, siguiendo un rastro de gotitas de gasoil que algún averiado ha ido dejando por la carretera. En la radio dicen que un pequeño comando estadounidense ha atacado la vivienda de Bin Laden, matándole. La niebla, conforme los kilómetros son devorados por el "cuatrocientoseis", se va cerrando mientras nos absorbe.
No sé porqué, pero me he horrorizado al escucharlo. Sé que era un terrorista, que era el causante de las muertes de miles de personas. Pero... ¿y el derecho a un juicio? Hubiera acabado muerto de todas formas, silla eléctrica, inyección o gaseado, pero aún así... estos americanos tienen una mentalidad un tanto maquiavélica, ¿el fin justifica los medios? ¿es lícito hacer así las cosas? y el honor y toda esa mierda... ¿para quién?
Ni un rayo de luz se cuela entre la espesa capa de niebla que cubre la carretera. Adaja parte acá es un algodón, un algodón que me desorienta, no sé ni por qué curva de la carretera (esa carretera que llevo 20 años recorriendo casi a diario) me llego. Quizá me desorienta del mismo modo que la noticia del asesinato del terrorista más buscado del mundo.
No sé,... todo esto me quita las ganas. La niebla absorbe todo, la luz, el eco, y mis ganas de moverme. Todo lo que tengo que hacer hoy da vueltas en mi cabeza, mientras seguimos carretera alante.
Hoy NO va a ser un día productivo.
domingo, 1 de mayo de 2011
El dedo en los labios
¿Habéis intentado alguna vez hinchar una botella de plástico soplando?
Así se sentía. Todos los argumentos que iba a soltar en contra de lo que acababa de oír, habían comenzado a agolparse en su garganta, en su boca y en sus pulmones. El aire del interior de su cuerpo comenzaba a hacerse incandescente, quemando cada célula de su aparato respiratorio. Y no podía soltarlo.
La presión de las palabras no dichas amenazaba con hacer estallar su cabeza. Su estómago, su corazón y sus intestinos estaban comprobando el daño que puede hacer algo tan simple, tan aparentemente inocuo como es el aire retenido, el silencio forzoso. No podía compartir sus ideas, había sido reducida a un simple objeto, como mucho a un animal entretenido en aquel cuarto. Al no poder soltar aire, no podía tomar oxígeno. La sangre comenzaba a agolparse en sus sienes, detrás de sus párpados; aumentando la presión hasta que sus arterias gritaban como descosidas por tal sufrimiento. Su corazón chirriaba de impotencia al no poder bobear oxígeno a los músculos, ni al cerebro. Su hígado fue desplazado hacia abajo, a cuenta de la hinchazón masiva de sus pulmones. Y todo aquello dolía.
Entonces, en un segundo, notó la liberación. Sus ojos salieron disparados de las órbitas, sus sesos salieron, líquidos, por sus oídos. Había muerto.
Y todo aquello, porque alguien le hizo callar con un dedo en los labios.
Así se sentía. Todos los argumentos que iba a soltar en contra de lo que acababa de oír, habían comenzado a agolparse en su garganta, en su boca y en sus pulmones. El aire del interior de su cuerpo comenzaba a hacerse incandescente, quemando cada célula de su aparato respiratorio. Y no podía soltarlo.
La presión de las palabras no dichas amenazaba con hacer estallar su cabeza. Su estómago, su corazón y sus intestinos estaban comprobando el daño que puede hacer algo tan simple, tan aparentemente inocuo como es el aire retenido, el silencio forzoso. No podía compartir sus ideas, había sido reducida a un simple objeto, como mucho a un animal entretenido en aquel cuarto. Al no poder soltar aire, no podía tomar oxígeno. La sangre comenzaba a agolparse en sus sienes, detrás de sus párpados; aumentando la presión hasta que sus arterias gritaban como descosidas por tal sufrimiento. Su corazón chirriaba de impotencia al no poder bobear oxígeno a los músculos, ni al cerebro. Su hígado fue desplazado hacia abajo, a cuenta de la hinchazón masiva de sus pulmones. Y todo aquello dolía.
Entonces, en un segundo, notó la liberación. Sus ojos salieron disparados de las órbitas, sus sesos salieron, líquidos, por sus oídos. Había muerto.
Y todo aquello, porque alguien le hizo callar con un dedo en los labios.
Y esto va de...
Mis textos,
prosa
Sueño
Sé que estoy en la cama, rodeada de cojines rojos y azules que combinan con la bandera que tengo en el cabecero. Me he despertado en medio de un sueño, cosa que odio, porque me han cortado mi fantasía a la mitad... qué asco.
Enciendo el portátil, y, mientras carga, me enciendo un pitillo. Toso, como fumadora empedernida. Me gustaba el sueño. Estaba en un trastero, un trastero rarísimo; con un montón de armarios de un color beige que llegaban hasta el techo, y una moqueta naranja chillona de pelo largo, como las alfombras que venden para los baños en cualquier tienda de chinos. Creo que Mery me había mandado recoger algo de allí... porque sé que lo que allí había, al menos en parte, era suyo.
Me había llevado un amigo. Un gran amigo, al que hace meses que no veo, y que tengo muchísimas ganas de ver. Rebuscábamos en un armario y había mojito de Bacardí (no es coña), Cardhú, Baileys, y otras botellas, todas de alcohol pero de las que no recuerdo la marca. Cogíamos una botella, de una bebida dulzona, y nos sentábamos en una cama, con un edredón naranja chillón. La moqueta ahora era granate. Bebíamos, y jugábamos a las cartas, una mezcla de brisca y mus.
Y, de pronto, oíamos pasos. El chaval se acojonaba y se metía en el armario de las botellas, y yo me quedaba fuera. Y, bordeando un armario, aparecieron dos, tres, quizá cinco personas... o algo así. Eran algo más bajitos que yo, estilizados, con unos ojos enormes. Entre ellos (de los que ya apenas recuerdo la imagen) estaba una "chica" morena, pálida de piel, con los ojos negros ocupándole media cara. Llevaba una falda de cuadros rojos, y algo negro. No lo recuerdo bien.
Doy una calada al pitillo y sigo recordando.
Era un poco agresiva. Más bien, amenazante. Se acercó a mí y me preguntó un ¿qué haces aquí? que destilaba veneno. Yo, calmada, la respondí, quería coger unas sábanas (aah! eran sábanas!) de mi amiga Mery. La medio chica medio gnomo se reía. Me dijo que cogiera lo que necesitase, y, que si quería un ordenador, me lo vendía por un euro. Yo sonreí, feliz por la oportunidad; y entonces mi padre ha irrumpido en mi cuarto, despertándome.
¿No es extraño?
Enciendo el portátil, y, mientras carga, me enciendo un pitillo. Toso, como fumadora empedernida. Me gustaba el sueño. Estaba en un trastero, un trastero rarísimo; con un montón de armarios de un color beige que llegaban hasta el techo, y una moqueta naranja chillona de pelo largo, como las alfombras que venden para los baños en cualquier tienda de chinos. Creo que Mery me había mandado recoger algo de allí... porque sé que lo que allí había, al menos en parte, era suyo.
Me había llevado un amigo. Un gran amigo, al que hace meses que no veo, y que tengo muchísimas ganas de ver. Rebuscábamos en un armario y había mojito de Bacardí (no es coña), Cardhú, Baileys, y otras botellas, todas de alcohol pero de las que no recuerdo la marca. Cogíamos una botella, de una bebida dulzona, y nos sentábamos en una cama, con un edredón naranja chillón. La moqueta ahora era granate. Bebíamos, y jugábamos a las cartas, una mezcla de brisca y mus.
Y, de pronto, oíamos pasos. El chaval se acojonaba y se metía en el armario de las botellas, y yo me quedaba fuera. Y, bordeando un armario, aparecieron dos, tres, quizá cinco personas... o algo así. Eran algo más bajitos que yo, estilizados, con unos ojos enormes. Entre ellos (de los que ya apenas recuerdo la imagen) estaba una "chica" morena, pálida de piel, con los ojos negros ocupándole media cara. Llevaba una falda de cuadros rojos, y algo negro. No lo recuerdo bien.
Doy una calada al pitillo y sigo recordando.
Era un poco agresiva. Más bien, amenazante. Se acercó a mí y me preguntó un ¿qué haces aquí? que destilaba veneno. Yo, calmada, la respondí, quería coger unas sábanas (aah! eran sábanas!) de mi amiga Mery. La medio chica medio gnomo se reía. Me dijo que cogiera lo que necesitase, y, que si quería un ordenador, me lo vendía por un euro. Yo sonreí, feliz por la oportunidad; y entonces mi padre ha irrumpido en mi cuarto, despertándome.
¿No es extraño?
Y esto va de...
Mis textos,
prosa
sábado, 30 de abril de 2011
Tiempo
A alguien, no sé a quién, he oído decir que el tiempo es un estafador gordo y calvo. Es una imagen que no se me va de la cabeza, un señor de dichas características, quizá con una barba blanca y canosa que juega con el reloj por el que se rigen nuestras vidas; que gusta de hacer que mis noches de sueño sean un suspiro, y mis noches en vela se conviertan en eternas, haciendo que mis ideas se enconen en la soledad del insomne.
Me imagino al maldito viejo, con una bata blanca sobre su camisa de cuadros rojos, con los botones a punto de perder su nexo de unión con la prenda por la tirantez de la panza. Es fácil verle riéndose, mezquino, mientras mira al mundo y juega con la manivela que sólo va hacia delante... aumenta su velocidad cuando prefiero que vaya más lento. El Señor Tiempo es un cabrón, no tiene otro nombre. El Señor Tiempo me está robando, a mí, a ti y a todos. Es un desgraciado que sabe hacer que las horas sean minutos cuando estamos con quien queremos, que los buenos momentos, sean tan fugaces que ni siquiera nos dé tiempo a darnos cuenta de lo buenos que son.
El Señor Tiempo sigue siendo un ladrón. Te roba los buenos momentos, y también su recuerdo. Aquella tarde que tan bien lo pasaste, ha quedado desdibujada, ni siquiera recuerdas quiénes estabais allí. La noche de hace un par de años, cuando llegaste a casa según amanecía... solo es una entrada más en tu diario, no sabes qué hiciste, no recuerdas las caras, los besos ni las caricias.
Además de eso, es un sádico. Disfruta haciéndote sufrir. Sabe que necesitas hacer algo, y gira la manivela más aprisa, para que no llegues a entregarlo en el plazo. Sabe que te aburres, que esperas con impaciencia el momento que, en "unos minutos" llegará... y todo lo detiene.
Ese viejo... creo que es su soledad, la soledad que da el poder absoluto, su única, fiel y peor compañera.
Me imagino al maldito viejo, con una bata blanca sobre su camisa de cuadros rojos, con los botones a punto de perder su nexo de unión con la prenda por la tirantez de la panza. Es fácil verle riéndose, mezquino, mientras mira al mundo y juega con la manivela que sólo va hacia delante... aumenta su velocidad cuando prefiero que vaya más lento. El Señor Tiempo es un cabrón, no tiene otro nombre. El Señor Tiempo me está robando, a mí, a ti y a todos. Es un desgraciado que sabe hacer que las horas sean minutos cuando estamos con quien queremos, que los buenos momentos, sean tan fugaces que ni siquiera nos dé tiempo a darnos cuenta de lo buenos que son.
El Señor Tiempo sigue siendo un ladrón. Te roba los buenos momentos, y también su recuerdo. Aquella tarde que tan bien lo pasaste, ha quedado desdibujada, ni siquiera recuerdas quiénes estabais allí. La noche de hace un par de años, cuando llegaste a casa según amanecía... solo es una entrada más en tu diario, no sabes qué hiciste, no recuerdas las caras, los besos ni las caricias.
Además de eso, es un sádico. Disfruta haciéndote sufrir. Sabe que necesitas hacer algo, y gira la manivela más aprisa, para que no llegues a entregarlo en el plazo. Sabe que te aburres, que esperas con impaciencia el momento que, en "unos minutos" llegará... y todo lo detiene.
Ese viejo... creo que es su soledad, la soledad que da el poder absoluto, su única, fiel y peor compañera.
Y esto va de...
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Negro y verde
Me dicen por ahí que el verde es el color de la esperanza, de la naturaleza, de la empatía y de la calma. Dicen, también, que el negro es el color del vacío, de aquel que se esconde, del misterio y la elegancia, del infinito y la fuerza femenina.
Y esto va de...
Mis textos,
Presentación,
prosa
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